jueves, 8 de marzo de 2018

dos personajes iguales

No me alcanzan las palabras ni los trazos exactos como para (des)dibujarte en mi memoria dañada por esta brisa negra. Cuántas veces me precipité a profetizar los engaños, las mentiras blancas y tu cara dormida, que me acompañaba cada mañana en esos días, días dispuestos cual ruleta rusa, vida que terminó peligrosa y violenta, como un escarabajo aplastado por la colilla de un cigarro. Y en los cien pasos que demoro en alcanzar mi destino, veo tu sombra en la mía, tan oscura como vacía. Y recordé mis brazos cortados, abrazándote sin aliento, o más bien, con aliento a alcohol, preguntándome si esta iba a ser la última vez. Te quería tanto...  La bilis acompañó mis pasos a las 3 am, una noche solitaria donde me conocí mucho más que nunca en mi vida, rencorosa y torturada por mi propio dolor. Y te amaba tanto... ¡Qué hice para conocer semejante suplicio! Se joden las palabras a mi alrededor. Mi llanto cantaba a cada paso moribundo, cada paso que ardía en lo más profundo del cuerpo, sabiéndome inconclusa en un lugar tan familiar que podría haberme guiado con los ojos cerrados... y sin embargo propiamente moribunda, porque sola nace una y sola también quería morir. Tantos caramelo engañaron al degradé neón de la depresión, sin saber que 6 años habían pasado en una sola noche. Qué más puedo decir? no me alcanza las palabras, reitero, para desdibujarte de mi vida, solo quedan los trazos de tiza, escritos con una fuerza de dios encima de ti. espero que la nueva rehén no decepcione, y es que la nueva rehén soy yo.

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